POSESIÓN DE ESPIRITUS

POSESION DE ESPIRITUS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por: Eriberto Feraudy

Del libro: IRNA- UN ENCUENTRO CON LA SANTERÍA, EL ESPIRITISMO Y PALO MONTE.

Cuando el espíritu se monta en una persona lo que ocurre es que la
acción espiritual, lo que nosotros llamamos el halo espiritual, se apodera
de todo tu cuerpo, de tu mente, te hace realizar cosas que tu normalmente
eres incapaz de hacer. Hay gente que siente un
rechazo absoluto por el alcohol y cuando llega el espíritu se toma una,
dos y hasta tres botellas de aguardiente; el que no le gusta ver ni el humo
del cigarro y cuando llega el espíritu se fuma uno, dos tabacos y hace
cosas increíbles, incluso hacer cosas desagradables, como lamer llagas y
cosas de esas; eso yo lo he visto. Tengo un amigo que le da un misionero
de San Lázaro y lo hace, ¿ quién en un estado normal hace eso?.
En una sesión espiritual tú ves a una persona delgadita que no
puede ni con su alma y cuando llega el muerto es capaz de coger a un
gordo, echárselo en las espaldas y dar mil vueltas con él sin caerse.
Tu vas a una misa y ves a una persona que hace todo eso que te
cuento: bebe, fuma, se echa encima a un gigante y cuando se va el muerto
ella queda como si nada, solo como atontada, ¿quién puede negar que el
espíritu estuvo ahí?, aunque hay quien en vez del espíritu montarlo, ellos
se montan sobre el espíritu, resultado, un desastre.
Hay cosas con las que yo discrepo y es en eso de que un espiritista
después de haberse marchado el espíritu, venga y te diga lo que éste dijo
anteriormente.

Yo digo que ahí no había espíritu porque el espíritu viene con su
tendencia tal corno era, como hablaba, es algo ajeno a tu voluntad.
Durante el trance a uno se le queda la mente en blanco, es el espíritu
el que actúa sobre tu cerebro, sobre ti, se apodera de tu conciencia e
impone la suya.
Puede darse el caso del espíritu de una persona que tuvo un defecto
en una pierna; cuando éste viene lo hace cojeando o arrastrando un pie.
¿Como tú te explicas el hecho de una persona con gran temor por la
candela y cuando monta se pasea sobre el fuego sin quemarse?.
El cuerpo y la mente son vehículos que el espíritu utiliza para
manifestarse. Yo pienso que el organismo se transforma, el espíritu se
acopla al cerebro y al cuerpo de uno y automáticamente se producen los
gestos y las actitudes que tú observas en una misa o actividad religiosa de
este corte.
Hay hombres, muy hombres, que al montar un espíritu femenino se
expresan y se mueven como una mujer, gesticulan de cierta manera. Lo
mismo puede suceder en el caso de una mujer que monte un congo, se
transforma y se vuelve viril.
Estábamos un día en una labor espiritual, eso fue allá por Peñalver,
era una muchacha joven y nosotros empezamos a reímos. Te voy a
contar por qué. El asunto es que cuando estábamos cantando:
Bajó Jesús, bajó María
y el ángel de la guardia
y el ángel de la guardia
y el ser que a mí me guía.
De repente aquella muchacha se para y empieza a cantar una
canción que no tenía nada que ver con aquello, una canción de la vieja
trova. Todos quedamos asombrados y diciendo «¿y esto qué cosa es?».
Recuerdo que aquella canción era interpretada por María Teresa Vera.
La canción decía «enterrador, si a tu puerta con mil coronas de
flores», etc., que al final tenía un coro que decía,« no la llores, no la
llores, que fue la gran bandolera enterrador, no la llores».

La muchacha se reía, cantaba, se contorneaba, parecía una artista,
se mantenía ajena a lo que estábamos cantando de «bajan los seres o
suben los seres». Este no era su canto, sino el otro, ya estábamos a punto
de llamarle la atención cuando de pronto empieza a hablar. Fue entonces
cuando nos percatamos de que el espíritu que había poseído a la
muchacha era el de una cabaretera, una mujer de mala vida. Esto te
demuestra que el espíritu no tiene medidas, él viene como fue, como
vivió; lo más interesante fue que todo lo que ese espíritu le dijo a las
personas que estaban allí era real.
En Guantánamo vivía un tío mío al que le decían «Comegente»; él
se llamaba Eduardo Elisarte, santero y palero. Todos los veintinueve de
junio, día de Oggún, faltando poco para las doce de la noche, él se
«montaba» y salía corriendo para el monte. Transcurrido cierto tiempo se
aparecía con el cuerpo lleno de espinas y cargando una piedra en la
cabeza. Esto se producía todos los años, el mismo día y a la misma hora.
Eduardo llegaba en aquel estado deplorable, se sentaba, luego se
ponía de pie y con la piedra en la cabeza, un machete en la mano y un
tabaco en la boca se ponía a bailar durante un tiempo increíble; la piedra
no se le caía y así consultaba y profetizaba hasta bien avanzada la
madrugada, hasta que el espíritu que se llamaba Antonio, hijo de
Zarabanda, se retiraba.
Yo conozco a una persona que cuando monta Zarabanda hay que
quemarle fula en el cuerpo y en la lengua. He visto gente arrastrándose
por encima de los vidrios de una botella rota por la acción del espíritu.
En conclusión, que es el espíritu quien actúa, se posesiona y
domina con toda la fuerza y toda la energía de la persona que él monta.
No todos los espíritus son negros; es imposible, la mayoría sí lo
son. Los que trajeron la religión eran negros esclavos, ellos vinieron de
África con sus creencias, sus dioses, sus espíritus. y esa es nuestra
herencia, pero aquí hubo chinos, canarios, franceses, ingleses, pero la raíz
más fuerte fue la africana y es, la que predomina.
Estas religiones en sus orígenes fueron funda- mentalmente de
negros y hubo momentos en que la mayoría de la población cubana fue
precisamente negra.
No todos los africanos fueron brujos ni tenían Fundamento. Yo a
veces me pregunto y bien, ¿y de los españoles que murieron aquí qué?

¿Por qué se habla tan poco de espíritus españoles?. Además, si todos los
congos hubieran sido brujos no hubiera habido esclavitud ¿tú no crees?.
Yo en mi bregar por el espiritismo he conocido sólo dos espíritus
españoles, castizos. Bueno, y los conquistadores que murieron aquí
¿dónde están?.
Quizás, sí la mayoría de los esclavos hubieran sido palestinos,
tuviéramos espíritus palestinos, pero fue la mayoría negra, la africana, la
que sembró estas religiones, ya hayan sido yoruba, lucumí, yebú,
carabalí, guiñéanos o angolanos.
Conozco a una amiga mía que tiene el espíritu de una francesa que
fue acomodada. Cuando este espíritu viene habla francés y se pone súper
fina; además, pide champán; imagínese usted, champán, pero pide lo
que le gustaba.
En estos tiempos tu vas a un lugar y te dicen «usted tiene un espíritu
africano, pero lo veo que cambia de color». Esto es increíble, yo no
puedo entender eso. No puede haber un africano que se convierta en
gitano. Tu puedes decir que un espíritu vino con una ropa distinta y eso
es válido porque uno siempre no tiene la misma ropa, pero yo no puedo
creer que siendo negro se convierta en blanco. Estoy contra esa corriente
donde los espíritus cambian como el camaleón. No creó en eso de los
espíritus que se transforman; el negro se murió siendo negro, el mulato,
mulato y el indio, indio y esa esencia vive en el espíritu y yo he estado en
misa donde he oído decir, «aquí hace su manifestación un espíritu mujer
negra africana que viene con pulsos, collares, una canasta, con una saya
azul o amarilla, que trabaja así y así, pero ahora este espíritu se
transforma en una mujer trigueña, de pulsos y collares, que tiraba las
cartas». No estoy de acuerdo con eso, porque no es menos cierto que el
espíritu tiene ciertos poderes, pero ¿de africano pasar a gitano? y mucho
me- nos cambiar de color.
Creo que el espíritu puede presentar etapas de su vida, de joven, de
mayor y hasta de anciano, pero hasta ahí, es mi criterio. Por lo demás,
respeto el de cada cual; en ese campo no soy quien puede juzgar, yo
defiendo esa tesis, ahora, puede darse el caso de alguien
que haya sido trabajador del teatro bufo y siendo blanco haya tenido que
hacer un negrito.
Otra cosa que no entiendo es ¿dónde están los indios cubanos, los
tainos, los siboneyes?. Todos los indios que se conocen tienen el tipo del
indio americano; no digo que no existan personas con sus inditos
cubanos, pero creo que son muy pocos. Considero que estos son los
indios que debemos de tener, los nuestros. Desde luego, esta es mi idea,
pero creo que debemos pensar y reflexionar sobre eso; si buenos fueron
los indios sioux, cherokee, apache, aquí hubo buenos guerreros indios
que se enfrentaron a los españoles y no eran indios americanos y buenos
ejemplos de ellos tenemos en historia de Cuba.

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