BOVEDA AL ATAQUE:

…………………………………………………………………O ………………. O
…………………………………………………………………. O ……… . C …………O
…………………………………………………………………… O ……… + ……… O
………………………………………………………………….. O
………………………………………………………………….. ..V ………….. F …………… = 3, 7 ó 9
flores rojas.

bovedaaaaaa

 

En esta posición, la Bóveda está luchando contra alguien o resolviendo algo que se le ha
pedido. La vela se enciende, o bien a las 12 del mediodía, o a las 12 de la noche
dejando, en ambos casos, que la misma se consuma totalmente.
La Bóveda no permanecerá en esta posición por más de nueve días, luego de los cuales
la pasan tres días a la posición de reposo, y si aún no han logrado lo que se pretende, se
inicia otro ciclo por nueve días y así sucesivamente hasta lograr lo pretendido.
En todas las posiciones, para ellos es importante adicionar al agua de la Copa un poco
de agua bendita tomada de alguna iglesia, así como agregar unas gotas de agua de
colonia o agua de Florida en cada uno de los vasos. Las flores tienen la función de
fortalecer el ambiente, y dar una imagen agradable. La Bóveda Espiritual es un
instrumento de carácter personal, aunque sus beneficios pueden ser colectivos. En una
misma casa pueden haber tantas como habitantes la precisen pero siempre han de estar
en habitaciones diferentes.
Para los cubanos practicantes o que admiten los fundamentos de la religión de origen
yoruba, la muerte no es más que otra forma de vida. Cuando una persona ha cumplido
con éxito las tareas de depuración que le fueron encomendadas como ser encarnado;
cuando además, por su obra material y espiritual se cumplen rigurosamente todos los
rituales funerarios, ella logrará trascender a otras dimensiones que le convertirán en un
“ku” o espíritu luminoso y, en posesión de esta condición, reencarnará en las esencias
que le sean afines. En caso de que no se cumplan adecuadamente todas estas
condiciones, la muerte supone su transformación en un “ba” o espíritu errante, que sólo
podrá manifestarse como energía negativa, pues no contribuirá a incrementar su
depuración espiritual, o lo que es lo mismo, no brindará aché a los seres encarnados.
La persona fallecida sólo alcanzará la categoría de “ku” cuando su alma llegue a ode
orun, o mundo de los dioses, aunque en el camino a este grado espiritual, Olofi le
encomiende diversas tareas de beneficio colectivo. Esto explica el por qué en los
tratados teológicos yorubas –al igual que en los bíblicos-, la muerte de los más
relevantes profetas se produce luego de muchos años de vida: la muerte no es sinónima
de desencarnar, sino posibilidad de reencarnar como una partícula de luz divina.
Existe una gran contradicción entre los esfuerzos que debe hacer cada persona para
procurarse los beneficios (ireses) para él, sus familiares y congéneres, y los perjuicios
(osogbos) que le son enviados por Eshu para limitar y dificultar su existencia. Entre los
esfuerzos para purificar el espíritu, se halla el llevar una vida religiosa íntegra, efectuar
los sacrificios y ofrendas a los dioses y ancestros. Entre los osogbos aparecen: la muerte
prematura y repentina, la enfermedad, los accidentes, etc.
<< Cuando Olorun procuraba materia adecuada para crear al hombre, todos los orishas
partieron a buscarla; trajeron diferentes materiales, pero ninguno se prestaba para los
fines requeridos. La muerte apareció con sus manos llenas de barro y no tuvo
misericordia de su llanto, del agua que destilaba. Llevó el barro a Oloddumare, quien en
principio lo entregó a Orichanlá y Olugama y más tarde él mismo, le insufló el hálito de
vida. Olorun determinó que como Ikú había sido quien escogió el material adecuado,
tendría el privilegio de recolocarlo en cualquier momento a su lugar de origen. >>
Es por ello que al fin de la existencia, Ikú nos lleva de regreso al barro. Se trata de un
retorno, de una regresión. En relación con esta leyenda, tenemos el oddu de Ifá “Irete
Kutan”, que en uno de sus versos dice: “Lo que la tierra da, la tierra se lo come”, lo que
indica que la muerte es el retorno al principio esencial de la existencia.
Otro oddu de Ifá que contiene un rico concepto filosófico de la muerte es “Ogundá
Iwori”, que dice: “Árbol que se poda, retoña”, lo que se interpreta como que es
necesario limitar la existencia para resurgir fortalecido. La poda representa la
interrupción de la vida; las ramas, los ancestros; los frutos, los hijos; las hojas verdes, el
alma encarnada; las flores, el espíritu; y las hojas secas, el alma desencarnada.
Cuando muere una persona, se tira una sola vez el obbi, esto es el “Itutu”. Luego, a los
nueve días, se hace una misa en la iglesia católica, y terminada ésta, todos los
acompañantes regresan a la casa familiar para darle coco y saber su conformidad. Al
año, se le hace una nueva misa en la iglesia, y posteriormente realizan la santera, a la
que llaman “levantamiento del plato.” El objetivo del Itutu es el lograr que los seres
queridos ya muertos, descansen en paz. Esta costumbre es muy respetada en esta
religión, en la cual se cuenta siempre con los muertos.

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