EL VUDU EN CUBA

Los luases Criminel( a la derecha ) y Togó ( a la izquierda ) en pleno trance, proce- diendo a traspasar un mal de una tercera persona, situada entre ambos.
Los luases Criminel( a la derecha ) y Togó
( a la izquierda ) en pleno trance, proce-
diendo a traspasar un mal de una tercera
persona, situada entre ambos.

A principios del siglo XX, Cuba experimentó un intenso desarrollo de la industria azucarera que atrajo a más de un millón de braceros caribeños, sobre todo haitianos y jamaicanos, a las zonas orientales de la isla. Del medio millón de haitianos que pasaron por Cuba entre 1915 y 1929, alrededor de un cuarto de millón se quedaron residiendo permanentemente y con ellos se quedaron también sus costumbres, su cultura y su religión, el Vodú. Se asentaron en las provincias de Guantánamo, Holguín, Santiago de Cuba y Camaguey, principalmente, formando varios poblados, como el de Barrancas, casi en el centro de la antigua provincia de Oriente. La mayoría eran hombres, así que se casaron con mujeres cubanas, tuvieron hijos y de esa forma sus raíces se mezclaron con las cubanas.

Ambas culturas, la cubana y la haitiana, descienden de la africana y por eso comparten el mismo gusto por el canto, los tambores, la danza y, desde luego, por la magia. El complejo musical haitiano que conocemos como “El Gagá“, se enriqueció con el intercambio con la música tradicional cubana campesina. De igual forma, pero a la inversa, los cultos religiosos afrocubanos absorbieron muchos elementos del vodú haitiano. Esta influencia mágica se evidencia sobre todo en el linaje Kimbisa del Palo Monte cubano. Importantes casas, como Brillumba Kimbisa Boanda Francesa( tumba francesa ) y Palomonte Haitiano Palo Kimbisa, fueron fundadas por hounganes y mambos( sacerdotes del Vodú masculinos y femeninos, respectivamente ) haitianos residentes en Cuba, como Duli Dubois( Papá Duli ), Danli Dubois, Fifi Dubois, Nicolás el Haitiano y Jean Candeliu. Incluso se especula si Andrés Petit, el célebre fundador de la Regla Kimbisa del Santo Cristo del Buen Viaje, no sería descendiente de haitianos, dado su apellido Petit.

El hungán Nicolás Cazal, hijo de un hungán haitiano de los que llegaron a Cuba a principios del siglo XX.
El hungán Nicolás Cazal, hijo de un
hungán haitiano de los que llegaron a
Cuba a principios del siglo XX.

Debido a la difícil situación económica y política de Haití y a su revolución( 1791-1804, primera revolución de América Latina, que culminó con la abolición de la esclavitud en la colonia francesa de Saint-Domingue, y la proclamación de la república de Haití ), millones de haitianos emigraron a otros países cercanos, como Santo Domingo, Cuba y el sur de los Estados Unidos. El vodú, religión compleja, profunda y orgullosa( tengan en cuenta que la revolución haitiana fue inspirada y liderada por hounganes )no se dejó influenciar mucho por otros cultos caribeños pero, no obstante a eso, experimentó ciertas variaciones al irse adaptando a las nuevas condiciones socio culturales, económicas y políticas de los diferentes lugares donde se establecieron. Por esa razón, el vodú que se practica actualmente en Haití, Santo Domingo, Cuba y New Orleans, presenta grandes diferencias entre si. De hecho, el vodú cubano actual es más parecido al vodú haitiano de principios del siglo XX que el vodú que se practica en Santo Domingo, en New Orleans y en el propio Haití. Mientras que en esos países el vodú se ramificó y continuó evolucionando, la comparativamente pequeña presencia haitiana en Cuba se desarrolló en zonas aisladas de las provincias orientales, manteniendo prácticamente intacto el vodú que trajeron sus primeros pobladores.

El vodú procura obtener la invulnerabilidad del creyente por consustanciación y de éste con la divinidad superior. Es decir, el creyente procura, tiende y pretende identificarse con la deidad, con la divinidad, para hacerse invulnerable como es la divinidad misma. Este rasgo prevaleciente del vodú hace que en el aspecto formal tenga un elemento que lo difiere de todos los otros sistemas mágico-religiosos existentes en Cuba( la Regla de Osha o Santería, derivada de la tradición Yoruba; las reglas congas o Palo Monte, descendientes de la tradición Bantú; y el Espiritismo de Cordón, fundamentalmente ). Es una religión que no está cerrada a la aparición de nuevos dioses. En el vodú pueden surgir nuevos dioses, cosa que no sucede en los cultos afrocubanos.

La regla de Osha lo que procura es obtener la simpatía del santo, para que lo proteja y ayude, por medio de ofrendas y sacrificios. Los preceptos congos persiguen acrecentar la fuerza personal del practicante con procedimientos mágicos. Es decir, por una vinculación tipo ósmosis con la naturaleza. En el caso del espiritismo de Cordón, lo que se procura es una comunicación con el familiar difunto para que éste proteja al vivo, mientras el vivo pueda ayudarlo en las contingencias que pudiera estar enfrentando en el más allá.

Al haitiano no le resultaba difícil adaptar nuevos luases a su panteón, ni aplicar determinadas modalidades de sus ritos o ceremonias, según los había conocido en Haití, en las condiciones concretas de la vida corriente a que se enfrentaba en Cuba. De esto se deriva el surgimiento de un fenómeno que tendremos que tratar en otro artículo: el “Oggunismo”, por el predominio de la familia de los luases vinculados al monte, dentro del panteón voduista.


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