Plazas del Culto en el Vudú

El potó mitán y las ofrendas dedicadas a varios luases.
El potó mitán y las ofrendas dedicadas a
varios luases.

Cuando un practicante voudista alcanza la experiencia y condiciones exigidas para ejercer el oficio de modo independiente, tiene que empezar por construir una casita( denominada en Haití caye-mystère[ cai-misté ] ) destinada exclusivamente a los luases y separada de la casa de vivienda. En las casas de misterio no es usual que habite ninguna persona.

Es frecuente encontrar en las casas de vivienda de los haitianos y sus descendientes, pequeños altares suspendidos en un lugar poco visible de un dormitorio; en ellos colocan imágenes de santos católicos, arbustos y otros objetos propios del vodú. En el suelo de esa habitación, cuando se trata de un oficiante, pueden observarse también sobre una “alfombra” de saco de yute o directamente en la superficie del suelo, objetos tales como carreteles de hilo de cocer, monedas fraccionarias, etc, y tal vez una mesita con otros objetos rituales.

En otra habitación está emplazado el altar principal. Consiste en una mesa de madera encima de la cual se colocan las piedras o fundamentos de los luases que posee el sacerdote, recipientes y los atributos de los misterios, entre otros objetos rituales. A un lado de este puede haber un altar más pequeño cuyos componentes denuncian las creencias espiritistas o santeras de sus dueños. Pero este segundo altar más bien es común entre los descendientes de haitianos y sus esposas.

En todos los altares se observa un plato con agua o bebida alcohólica en que permanecen sumergidas la o las piedras que representan a las divinidades voduistas. Tampoco debe faltar la botella con el conocido tifei.


A modo de ejemplo, describiremos un altar voduista, en ocasión de un manyé-luá, en la comunidad haitiano-cubana de Pilón de Cauto, ubicada en el firme de la Maestra, que pertenece al municipio de Palma Soriano. En la entrada y parte superior del templo nos dan la bienvenida varias calaveras de chivos. El altar ocupa el lugar central del hunfó y se aprecian los siguientes objetos: en su parte superior, banderas rojas, blancas y negras; en orden descendente, cadenas colgadas; varios pomitos de cristal con perfume y otras sustancias; una botella gigantesca de las antiguas “Pepsi-cola familiar” a la que se denomina por la bebida casera que contiene butei-gasine; varias velas encendidas; machetes y cuchillos dispuestos según un orden ritual y, en el piso de tierra apisonada, un plato con piedras “chinas” de río sumergidas en agua. También en la tierra, al pie del altar, han colocado varias fuentes con alimentos frescos( carne de chivo, ñame blanco y amarillo cocidos y diversos tipos de dulce de harina. Por último, se aprecian imágenes de varios santos, como Santa Bárbara, la Virgen de la Caridad del Cobre y San Lázaro. El saludo ritual entre los practicantes se realiza primero con la mano derecha y luego con la izquierda.

La casa vivienda y la casa de los misterios, independiente o anexa a la primera, son construidas de modo que quede un amplio espacio con el cual se comunican orgánicamente, como si los tres integrasen un mismo conjunto. En ese espacio se levantará una construcción hecha en ocasión de la realización de los manyé luá o ceremonias de cumplimientos dedicadas a los luases. Es el lugar donde se desarrolla la parte fundamental del culto público del vodú: los toques e invocaciones destinadas a llamar a los luases, las danzas y la mayoría de los sacrificios rituales. Esta enramada o peristilo, se trata de un espacio rectangular techado con pencas de coco o de palma y abierto completamente por todos los lados, que se suele desarmar y guardar al concluir las fiestas.

Invariablemente, en el centro de la enramada se levanta el poste central, “camino de los espíritus”, objeto eminentemente sagrado que se llama Poteau-Mitan( Potó Mitán, en Cuba ). Alrededor suyo, en la tierra, se trazan los vevés, dibujos que simbolizan a los luases y que sirven para invocarlos, parecidos a las patipembas o firmas mágicas que se utilizan, con fines similares, en el Palo Monte. Es a través de este palo que descienden los luases para hacer posesión de sus caballos en el transcurso de los cultos en que se les invoca mediante cantos y toques de tambores.

En la parte superior del potó mitán se coloca el vaso preparado en el rito previo de “amarre de los cuatro caminos” y, un poco más abajo, las banderas con los colores simbólicos de las divinidades cuya presencia se reclama y, en ocasiones, los pañuelos que les identifican. También suelen recostarse a él los instrumentos de una determinada batería _radá o petró_, el recipiente con los materiales empleados para trazar los vevés, calderos con centavos quemados o jícaras con otros ingredientes, todos estos, objetos que intervienen en el culto.

Encima del vevé trazado alrededor de su base depositan los animales que se sacrifican en las ceremonias, como parte de las ofrendas destinadas a los loas o espíritus.

Determinadas divinidades exigen que su manyé se les realice en el monte. Son los luases o espíritus que comen al pie del árbol en que viven y allí se les realizan los ritos; que incluyen las invocaciones y depósitos de las ofrendas. También cabe mencionar las porterías, las encrucijadas o “cuatro caminos”, el buá de la famí y las corrientes de agua, como lugares en los que se realizan actos mágico-religiosos.

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