Ritos de Iniciación y Bautizo en el VUDU

Cuando un luá se posesiona de una persona puede emitir señales que evidencian su deseo de que ela se convierta en su caballo. Se procede entonces a identificar a la divinidad por su carácter y comportamiento, para luego “fijarlo” a la cabeza de la persona elegida a fin de que, cuando la divinidad “llegue”, lo haga con firmeza.

El rito de iniciación es más bien sencillo. Es conducido por un hungán y una mambó, quienes interpretan los signos manifestados por el luá y los dan por ciertos. Solo participan ellos y el aspirante pues, de hacerlo otras personas iniciadas, sus luases podrían posesionarse de éste.

Los oficiantes sientan al aspirante en una mesa y le ordenan vestirse con la ropa ritual delluá; preparan una palangana blanca, que tiene que ser nueva, y la colocan delante: su contenido está compuesto de agua, perfume, albahaca y azúcar. El azúcar “dulcifica” al santo y la albahaca sirve para “abracar”, esto es, darle firmeza a la unión. El hungán suena la campanita ritual y la mambó una maraca, para dar inicio al acto; a continuación ambos proceden a emplear otros recursos para invocar a la divinidad, como las plegarias y rezos correspondientes. El trance evidenciado en el candidato no se hace esperar y el luá acude así al llamado.

Se traen las prendas distintivas de la divinidad y se las presentan, conjuntamente con los animales y la bebida. Los oficiantes conversan con el luá( las comunicaciones verbales con los luases se realizan siempre en creole, aunque los oficiantes sean nacidos en Cuba ) y le muestran sus símbolos sagrados; el santo manifestará qué tiene que hacerse para solicitar su servicio cuando lo necesiten. El iniciado aprenderá allí mismo qué utilizará para llamarlo y qué hacer a su llegada.

Después que el luá llega, es que se procede a bautizarlo: se le apacigua mostrandole una jarra con agua azucarada para indicarle que su conducta futura deberá ser siempre buena; se le lava la cabeza con el líquido de la palangana y, acto seguido, mojado se le ponen los atributos o las prendas, símbolos que lo identifican y representan.

Si al final el luá acepta al recién iniciado, éste deberá someterse a un retiro, en un lugar tranquilo y silencioso. Allí procurará no establecer relaciones con nadie, ni con sus familiares. La duración del encierro es relativa, pero siempre son varios días. A partir de entonces el santo puede ser llamado al trabajo.

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