Nsasi de los Bacongo o Siete Rayo de la Regla Mayombe

Por: 
Ralph Alpizar
PERIODISTA, ESCRITOR Y AFRICANISTA INVESTIGADOR DE LA CULTURA BANTÚ

Ralph Alpizar investiga sobre la Regla Briyumba Congo

En Cuba al igual que en áfrica “Nzasi” ocupa un lugar destacado dentro del culto mayombe y es que él es quien más transcendencia ha tenido a lo largo del tiempo dentro del culto isleño. Allí  adopto el nombre de Siete Rayo, pero en esencia siguió representando al mismo Nkisi bacongo con su significando. Sincretizado erróneamente con el Orisha Chango, una divinidad que se piensa es análoga al poder de este nkisi, cosa que no es del todo así, ya que en ciertos aspectos son dos deidades antagónicas y ni mucho menos sus ofrendas y atributos se asemejan. Es realmente triste ver como durante años el culto mayombe ha sido despojado de sus historias, mitologías, símbolos y ritos. Modificado de una manera salvaje con las tradiciones yoruba en un proceso de sincretismo que no tiene fin y que cada día aleja más la tradición mayombe legada por los africanos de sus orígenes bakongo.

 

Es un Nzasi (Nzazi, Nsasi, Nzasi) es un Nkisi del genero Kita o N’kíta, es decir del grupo de Bakisi de fuego o enérgicos aquellos que condensan la energías de la Naturaleza Visible en los arboles lo cuales son a su vez sus formas y representaciones visibles. Los árboles son la materialización de la energía de la Madre Tierra. En particular este Nkisi es identificado con el rayo por lo que se le atribuyen propiedades eléctricas y carácter violento, dueño de los destellos luminosos, del árbol xidanva del cual se sirve para volverse invisible, y aparecer en los sueños de sus enemigos para romperle el alma de un flechazo, habita en la cima de los árboles y rara vez baja a la tierra, su personalidad tempestuosa hace que sea temido y respetado a la vez y poco dado a socializar con otras “fuerzas” aun así se le considera un Nkisi imprescindible en el culto Mayombe donde ocupa una alta jerarquía.

Palo Congo Ralph Alpizar investiga sobre la Regla Briyumba Congo

muna-nso ngando batalla

Se le define como una entidad masculina, joven y vigorosa (por sus cualidades sexuales), viste atuendos de piel de leopardo (por la importancia jerárquica de este animal entre los yombe), animal con el que se le asocia místicamente (el leopardo es el animal totémico de los jefes en algunas zonas bacongo). Goza de la confianza de Mbumba el jefe de los Bakisi quien le utiliza para realizar los castigos más atroces y fulminantes contra los que violan los tabúes y las normas tradicionales. Esto no quiere decir que los bakongo tengan un estereotipo de tipo humanizando para sus nkisi esto sería  un error, el buscarles características semejantes al ser humano cumplen la función de interpretar su significado y atribuirles elementos físicos para su culto. Su color es el rojo, (tukula) que simboliza la sangre de la guerra, de la violencia, del parto, su número el nueve (al menos entre los bacongo). Es en definitiva un Nkisi que debe ser propiciado por la inmensa carga de trauma y  desorden que puede acarear su ira.

Lizbety González Giral - Ralph Alpizar

unganga nzazi, nsasi, nzasi o 7 rayo

La unganga de Nzasi (o el recipiente donde el nganga-nkisi deposita sus atributos, ya que la unganga como tal solo existe en el culto afrocubano) es un tiesto de mimbre y en ocasiones de barro cocido, jamás se usa de hierro para este nkisi, por antagonismo, esto no sucedió en Cuba donde se llegaron a fundamentar en la Regla Briyumba unganga de nzasi en calderos de hierro. Este tiesto contiene ciertas “medicinas sagradas” que hacen de su conjunto una “fuente de poder” desde donde vibra su energía. En el fondo se traza con caolín dos líneas cruzadas y una flecha con almagre en dirección Norte en su centro coloca pólvora y la hacen estallar a la vez que invocan al nkisi dejando caer sobre las instantáneas llamas la sangre de una serpiente. La cabeza de la serpiente se mantiene en el fondo retorciéndose por las contusiones musculares y ellos hablan con ella como si se tratara de un dialogo con el nkisi y pareciera por veces que existe tal comunicación, ya que he visto como mis propios ojos responder a las serpientes con movimientos de la boca preguntas formuladas hasta 20 minutos después del sacrificio. Seguidamente colocan el espejo, este instrumento mágico les sirve para la comunicación con el nkisi, agregan además ciertas hierbas recogidas ese mismo día al amanecer y con las que se fabrica un emplasto fétido y de sabor amargo sobre el que colocan una piedra puntiaguda también en dirección Norte. Agregan un puntas de cuerno de antílope, una piedra de azufre, cobre, todos los huesos de una lechuza, que ha sido cocinada y deshuesada meticulosamente (practica habitual de los nganga-nkisi yombe que ciertos animales a los que le atribuyen propiedades mágica extraordinarias son comidos durante los ritos), dientes de ngó (leopardo) puntas de flechas usadas en el numero de nueve (que han provocado la muerte a algún animal), entre otros ingrediente. Sus ritos suelen ser nocturnos alrededor de una hoguera donde además realizan los sacrificios, cantan y danzan.

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