Antecedentes históricos. África y Cuba. La letra del año.

la letraexpo-africa-cuba-mexico-1024x679La Letra del Año es el resultado de la realización de diferentes ceremonias introducidas por los esclavos africanos y tiene como objetivo central predecir el futuro.

Esta actividad religiosa se realiza, según la tradición, por la jerarquía de los Babalawos, aunque también la ejecutan algunos Babalochas. Esos creyentes ubicados en el presente, pretenden buscar la solución de sus problemas tomando como modelos las acciones realizadas por las fuerzas sobrenaturales protectoras, a través de la ejecución de las prácticas simbólicas que los vinculan a sus orichas y antepasados, a quienes se les convoca para solicitar ayuda. De esa forma, el tiempo para los creyentes adquiere un carácter sagrado y reversible, siempre es posible volver a él con la ayuda de la magia.

Algunos argumentos sobre el origen de esta ceremonia nos los brinda la propia mitología de origen yoruba:

Olofin deseaba conocer cómo andaban las cosas en el mundo terrenal y mandó a buscar a todos los reyes, príncipes y a Orula. Para dar respuesta a esa pregunta se realizó el registro del año.

Todos los invitados llegaron vestidos lujosamente. Orula se presentó con su ropa de trabajo y cuatro ñames y todo lo necesario para efectuar la ceremonia.

Los reyes al verlo se burlaron de él y comentaron entre ellos: “¿de quién dependemos?”

Las predicciones de la apertura del año advertían que iban escasear los alimentos. Orula fue el único que efectuó las ofrendas y sacrificios orientados y se puso a sembrar ñames, obteniendo abundante cosecha. Príncipes y reyes se pasaron la mayor parte del tiempo, sin tomar ninguna medida. Pronto comenzaron a escasear la comida. Los reyes y príncipes tuvieron que suplicarle y pagarle a Orula para que lo dejaran comer de esa vianda.[1]

Todavía no se ha podido realizar un estudio comparativo de los resultados de la Letra del Año entre África y Cuba. La información compilada permite apreciar algunos rasgos comunes y diferencias entre ambas.

En África la ceremonia se realiza vinculada a los ritos de aseguramiento de carácter agrario. En Cuba, en las nuevas condiciones socio-históricas que le tocó vivir a los esclavos, desaparecieron las grandes festividades religiosas relacionadas con los cultos de fertilidad de la tierra pues, es lógico suponer la falta de interés que tuvo el esclavo en la productividad de su trabajo, que en realidad significaba un aumento de las agotadoras jornadas de trabajo.

No obstante, tanto en Africa como en Cuba, las semejanzas se manifiestan en la utilización del sistema adivinatorio a la hora de realizar la ceremonia, así como de plantas, animales y ofrendas al oricha Orula.

En Cuba los precursores de la ceremonia de Apertura del Año fueron los babalawos encargados de realizar el culto a Ifá. Entre los más sobresalientes, según la tradición oral, fueron: Fabí Mallesí Orúnmila (Ogunda rete),[2] Remigio Herrera (Obara melli), Eulogio Gutiérrez (Ogunda fún). Adolfo Fresneda. También pueden destacarse, según Natalia Bolívar, como iniciadores del culto Ifá, nombres como Lugüere, Ifabí Anai, Acaidé. Pancho Carabá (Oddé Oba) y Bonifacio Valdés (llamado Cheché).

En la investigación realizada referente a la genealogía de Ifá en Cuba, el babalawo Ricardo Guerra Ramírez presenta los siguientes awos: ño Blas Cárdenas (Oyekun melli), Olugüere (Oyekun melli), Carlos Adeví (Ojuani iká), Asbade (Ofún melli), Joaquín Cádiz (Ogunda turá). ño José Akonkón (Oyekún melli), Kainde (Oyekún melli), Atandá (Oyekun melli), Francisco Villalonga (Ogunda irete) y Ernesto Noriega (Ogunda Melli).

Después de la desaparición física de los iniciadores de aquella ceremonia, se pierde la costumbre de sacar una letra única. Existe un tiempo cuando se saca la Letra del Año por diferentes grupos o familias religiosas. Durante los años de 1950-1959, Bernardo Rojas rescata la tradición de sacar una letra única. Esta tradición se pierde nuevamente a partir de 1960. La influencia de ese babalawo se ha hecho sentir hasta la actualidad. Sus criterios acerca de la realización y preparación de la ceremonia de Apertura del Año, marcan una de las tendencias en discusión entre las diferentes ramas, grupos, familias de awo.[3] A ella nos referiremos posteriormente.

En 1987 surgen nuevos intentos de unificar las letras. Lázaro Cuesta (Iwori bofun) logra agrupar o coordinar a diferentes ramas, familias y grupos religiosos para esos fines. Otro esfuerzo realizado en ese sentido es el llevado a cabo por Filiberto O´Farrill (Oche Melli) al organizar la Asociación Cultural Social y Religiosa Yoruba de Cuba: “Ifá ayer, Ifá hoy, Ifá mañana”, que posteriormente se convirtió en la Asociación Cultural Yoruba de Cuba, presidida en sus inicios por el babalawo Manuel Ibañez (Oche trupo) y en la actualidad por el awó Antonio Castañeda. Pero hasta ahora no se ha logrado la unificación necesaria para lograr una sola Letra del Año para todo el país.

Ello se debe a que existen dos tendencias entre los babalawos cubanos. Un grupo considera que los sacrificios que se realicen a las fuerzas sobrenaturales deben ser los mismos todos los años. El otro argumenta que no debe existir una regla fija, considerando que los ofrecimientos a la deidad Orula deben ser consultados: es él quien debe decir cuál es la ofrenda o sacrificios a ejecutar, para lograr que se sienta satisfecho. Ambas posiciones están basadas en los conocimientos adquiridos a través de la transmisión oral.

Tampoco existe unidad de criterios en relación con el babalawo encargado de sacar el odú. Para alguna rama o grupo debe ser el babalawo de menor edad de iniciado, mientras que para otra debe ser el de mayor edad.

La fecha de realización y hora varía también en las dos tendencias. Algunos lo realizan el 31 de diciembre en horas de la madrugada, otro el día 1ero de enero o en la primera semana de ese mes.

Es evidente que sólo un diálogo entre ambas partes, donde cada una de ellas haga concesiones mutuas, hará posible en un futuro tal vez lejano o cercano, la posibilidad de una letra única para todo el país.

La ceremonia de Apertura del Año.

Para la realización de esta ceremonia en la Regla Ocha será necesario la ejecución de diferentes ritos preparatorios. El propósito de los mismos es fortalecer las fuerzas sobrenaturales protectoras para propiciar su acción benefactora en la actividad religiosa y en la vida de los creyentes. En líneas generales los pasos son los siguientes:

  • Consultar a las deidades, a través de los sistemas adivinatorios para conocer cuáles son las ofrendas y sacrificios orientados por las /los mismos/as.
  • Ejecutar las diferentes ofrendas y sacrificios dirigidos a propiciar a los poderes sobrenaturales que se invocan.

El centro de atención en esa ceremonia religiosa es el ocupado por el oricha Orula. Su importancia queda reflejada en la leyenda siguiente:

Orula le pidió permiso a Olofin para venir a este mundo y el se lo concedió. Al llegar a la tierra se enamoró de ella. No quiso regresar a su lugar de origen. Pasado el tiempo Olofín decidió mandar a buscar el oricha. Orula le envió una gallina blanca, Olofin la recibió y se puso muy contento. A los tres meses lo mandó a buscar de nuevo, en esa oportunidad le regaló una gallina negra acompañada del mensaje siguiente: hay todavía muchos problemas por solucionar en la tierra. Olofin al ver las ofrendas enviadas y el interés de Orula decidió que terminara su labor y se quedara en la tierra.[4]

En la ceremonia de la Apertura del Año, a través de la consulta que se le hace a Orula y el uso de los ikines se determinará cuáles serán los odú de Ifá que regirán en el año. Las temáticas a indagar son tres:

1. Odú Tojálé. Responde a la siguiente interrogante, quién es, cómo será el año que comienza. En él se expresa la cuestión esencial que es el objetivo de la consulta.

2.  Adelekán. Refleja la relación con el medio donde se vive.

3: Adeléjé. Manifiesta las proyecciones, el camino a seguir, lo que se debe realizar por la población creyente.

Esta actividad religiosa se caracteriza por tener un carácter colectivo. En la misma deben de participar varios babalawos, eso permitirá la distribución de las tareas entre los iniciados en el culto a Ifá.

La selección de los odú o signos principales que regirán en el año, es el aspecto más importante de esa actividad religiosa, pero también será necesario determinar cuál será la tendencia predominante del odú en el año que es objeto del pronóstico. En otras palabras, si es favorable o desfavorable, generalmente identificado por la palabra Iré (bien) y Osogbo u Ko (mal) respectivamente, y acompañado con el nombre de la fuerza sobrenatural que es la es la responsable de garantizarla.

Los creyentes de la Regla Ocha consideran que cada año, con permiso de Olofin, hay un oricha o varios orichas, que ejercen la función de dirección en este mundo. Por eso al efectuarse el registro del año se preguntará, cuál será el oricha que gobierna y acompaña.


[1] Libreta de Ifá
[2] Nombre del signo de Ifá que identifica el nacimiento del babalawo.
[3] Nombre que se emplea para identificar a los babalawos.
[4] Libreta de Ifá.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s