IFAREO: ¿Unificación en la Letra del Año de Cuba?

1 la letra caracolesby. César B. González

LA HABANA, – A pocas horas de finalizar este año e iniciarse el último del siglo XX y del milenio, el pueblo de Cuba espera impaciente la nombrada Letra del Año, provisión que Ifá da, con predicciones, consejos y obras para evitar los males augurados y poder alcanzar los beneficios que se anuncien.

En las horas iniciales del Año Nuevo un nutrido grupo de sacerdotes de la religión afrocubana más importante, el Culto a Ifá, hará su trabajo como culminación de los ritos establecidos, ejecutados desde 24 horas antes. Ellos determinarán cuál es el Oddu (Letra) regente entre los 256 existentes, con sus dos testigos, y con ello si el año viene Iré u Osorbo (con un bien o un mal como augurio), y su profecía. Asimismo, establecerán cuál es la deidad que defiende y qué obras hay que hacer, además de cuál es el orisha que gobernará en el año y su acompañante.

Pero en esta ocasión se espera que la ceremonia cuenta con un nuevo elemento: sólo se sacará una Letra.

En años anteriores, para sorpresa de muchos dentro y fuera del país, se han divulgado dos o más Letras, que se atribuyen la representatividad de los religiosos de este culto, incluso a veces contradictorias. De todas, dos son las más importantes, en correspondencia con la cantidad de ramas, familias y babalawos que representan: las de la Comisión Organizadora de la Letra del Año y la de la Sociedad Cultural Yoruba de Cuba. A estas Letras se suman las de otras ramas de prestigio que obran en esta actividad de forma independiente, pero que por su falta de recursos no pueden hacer todos los sacrificios correspondientes, por lo que éstas deben interpretarse sólo en ese nivel y nunca como la del país y todo el pueblo.

Lo más sobresaliente del actual proceso es que por primera vez se va en busca de unificar todos los esfuerzos y tener así una sola Letra que represente a la nación y los creyentes, lo que marcará un preámbulo por todos esperado, dada la importancia del Oráculo de Ifá.

Antecedentes

La Letra del Año en Cuba se sacaba ya en las primeras décadas de este siglo, por el reducido número de babalwos que en esa época estaban consagrados. Para ello se hacían ceremonias dando de comer a las distintas posiciones (la puerta, el mar, el cementerio, la carretera, las cuatro esquinas, el río, la línea férrea, etc.) y a los orishas (Eshu, Oggún, Ochosi, Ozun, Obbatalá, Oke, Olokun, Oduduwa, Shangó, Yemayá, Oshún, Azojuano, etc.). La metolodogía de todas las ceremonias ha llegado hasta nuestros días y es la garantía de una Letra real y certera.

En la década de los años 50, cuando la prensa comienza a divulgar estas actividades de forma algo desprejuiciada, la actividad era dirigida por el olúo Bernardo Rojas, awó Irete Intelú, descendiente de Adéshina, awá obbara Noyi, el único esclavo babalawo que pudo traer su Ifá a Cuba de forma oculta y el primero que en estas tierras lo trabajó.

Como principal logro en el vaticinio anual se recuerda el del año 1957, que anunció el asalto al Palacio Presidencial, donde un grupo de decididos jóvenes revolucionarios, bajo la dirección de Carlos Gutiérrez Menoyo y Menelao Mora, intentaron ajusticiar al presidente Batista, quien por su signo de Mano de Orula Ogunda Dí pudo escapar ileso por una puerta oculta en el despacho presidencial.

En 1959 la ceremonia anual se interrumpió. El estado ateísta impidió el libre ejercicio de este culto y dificultó el sacrificio de animales, base y fundamento de esta actividad, y su realización fue imposible. Muchos babalawos y santeros cambiaron los collares, los trajes blancos y sus soperas por uniformes de milicianos y carné del Partido. Otros emigraron en una diáspora que se ha extendido por muchos países de nuestro continente y el mundo, universalizando esta religión de raíces africanas con elementos transculturales del catolicismo, pero que hoy es cubana por su posterior desarrollo. Pero la mayoría quedó en el país retomando la práctica original del culto clandestinamente, como hicieron los esclavos africanos traídos por la fuerza a una tierra donde dominaba el intransigente catolicismo clerical.

En 1986, ante una distensión religiosa que el gobierno facilitó, bajo la dirección del olúo Miguel Febles Padrón, awó Odi Ka, un grupo de babalawos reinició la ceremonia cumpliendo todo lo preceptuado en la metodología original. Ese grupo se constituyó como Comisión Organizadora de la Letra del Año y estuvo integrada además, en sus inicios, por los distinguidos sacerdotes de Ifá olúo Lázaro Marquetti, awó Okana Wete, el olúo Frank Cabrera, awó Ogbe She y otros más.

En los últimos 13 años, la Comisión Organizadora ha incrementado su membresía con la incorporación de las principales y más numerosas ramas, pero también han sufrido defecciones. En sus predicciones han logrado resonantes éxitos, destacándose la que en 1983 hizo de la Tormenta del Siglo, que tanto daño causó.

La Sociedad Cultural Yoruba de Cuba, reconocida como representativa de este mundo religioso por el oficialismo gubernamental, saca también su Letra del Año, que siguen miles de creyentes y es divulgada nacional e internacionalmente con el apoyo estatal.

Perspectivas actuales

Desde que surgieron las distintas Letras ha sido una aspiración del religioso común, el de la calle, que sólo haya una y no la diversidad que confunde y divide, que atropella y obstaculiza su comprensión. De este sentir se han hecho eco numerosos babalawos que en ambas agrupaciones optan por la unificación.

Las dificultades no son pocas, pues hay diferencias de metodología, ritos y procedimientos, que son las discusiones que los mayores del culto dirimen para hacer realidad esta aspiración religiosa y social. Las conversaciones, propuestas por la Sociedad Cultural Yoruba y aceptadas por la Comisión Organizadora, enfrentan grandes escollos. Sólo si se prioriza la necesidad de obtener una sola Letra del Año para los creyentes y el pueblo en general, y se atienen a los principios e indicaciones rituales de las ceremonias, se alcanzará tan elevado objetivo.

Hasta el momento de redactar este trabajo (26 de diciembre) las conversaciones estaban estancadas, pero se confía en una rápida solución negociada. Sobre los hombros de los que representan cada agrupación, babalawos de muchos años en ejercicio y amplio conocimiento del culto, recae una gran responsabilidad. Si la cumplen satisfactoriamente, todos podremos juntos decir: IFAREO, ADESHE (Ifá va a hablar, hágase su voluntad).

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