ALMACIGO

ALMACIGO

Corresponde a: Eleguá, Shangó
Los cocimientos de sus cogollos cortan el resfriado intestinal. Los de la raíz, corteza y cogollo para las diarreas sanguinolentas. La resina se aplica en parches sobre las heridas producidas por clavos, latas u objetos herrumbrosos, para preservarse del tétano. Para el catarro: un cocimiento al acostarse y además poner cuatro o cinco hojas cruzadas, debajo de la almohada. Para el resfriado de los niños, envolverle los pies con las hojas tibias. Para el vientre, diarreas, cólicos y gases, una guataplasma de almácigo es efectiva. Las hojas frescas se extienden en la cama, en la parte en que se acuesta el paciente. No debe olvidarse que el almácigo tiene más virtud el Viernes Santo como otras plantas medicinales, y que para curar no se ofende a Dios cortándolo, pues su misión es curar, y sobre todo, que se sepa con este palo no se hace nada malo. Es un palo médico nada más. Es espanta brujo y purificador. En baños para la buena suerte y limpieza, se mezcla con la cuaba, la aguedita y la yagruma. El humo que desprende la resina quemada, con un diente de ajo, ahuyenta las malas influencias. El fuego no lo ataca. Acaba con todos los matojos y palos que estén a su alrededor, pero a él, no se le arrima por nada la candela, y lo respeta donde quiera que éste

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